Volver al blog
ReflexiónCrecimiento Personal
15 febrero 20262 min de lectura

Regresar

Regresar

REGRESAR


No ando por ahí buscando mi tribu.

Ando buscándome a mí misma.


Porque hubo un momento en que me perdí.


No de golpe. No en una sola caída.

Sino en pequeñas renuncias.

En silencios que no me pertenecían.

En versiones de mí que aprendieron a sobrevivir, pero olvidaron cómo existir.


Me fragmenté sin darme cuenta.

Dejé partes de mí en lugares donde nunca debí quedarme.

En palabras que nunca dije.

En verdades que otros no estaban listos para ver.


Y un día lo entendí.


No necesitaba encontrar a los míos.

Necesitaba regresar a mí.


A la que existía antes del miedo.

Antes de la duda.

Antes de aprender a disminuir mi propia luz para no incomodar la oscuridad ajena.


Porque la verdad es esta:


No se encuentra una tribu siendo una desconocida para una misma.

Primero se regresa.

Primero se recuerda.

Primero se vuelve a habitar.


Y cuando finalmente te encuentras…

cuando vuelves a habitar tu propia alma sin pedir permiso…


algo cambia.


Ya no buscas pertenecer.

Ya no buscas ser elegida.


Te conviertes en alguien que se eligió a sí misma.


Y desde ahí…

quien tenga que encontrarte, lo hará.


Desde el eco de mi interior,

D’Rova